Enhorabuena para el agro con Petro
Contra el libreto de “con paro no hay cosecha”, las cifras de 2025 cuentan otra historia: el agro creció 5,3% en el primer semestre —muy por encima del PIB total— y volvió a ser motor de la economía. El empleo rural también se movió: 3,32 millones de personas ocupadas en junio, 48 mil más que un año atrás. No es ruido: es dato.
Gasolina para esa marcha hubo. FINAGRO colocó $11,6 billones en el segundo trimestre, 11% más que en el primero, y el café rebotó con fuerza: casi 14 millones de sacos en 2024, y el ciclo 2024–2025 sosteniendo el impulso. El Huila sigue arriba en el tablero: cerca del 19% de la cosecha nacional, 145.000+ hectáreas sembradas y decenas de miles de familias viviendo del grano.
¿Y los paros? El paro arrocero de julio golpeó logística y bolsillo —en el Huila se calcularon pérdidas por unos $28 mil millones—, duró 11 días y cerró con un acuerdo de 7 puntos (precio por regiones, alivios y trazabilidad). Lo crucial: no hubo muertos reportados; incluso hubo jornadas completas sin violencia. Protesta dura, sí, pero con cauce.
Aquí entra Petro: se metió al tablero, presionó a la cadena por supuesta cartelización, empujó salida negociada y dejó una señal política clara: la protesta se atiende con mecanismo institucional y técnica de precios, no a punta de garrote ni de improvisación. Menos micrófono, más actas firmadas.
Para el Huila, la película es oportunidad y tarea: convertir crecimiento en ingreso del productor con productividad, riego, asistencia técnica y vías terciarias que bajen costos; blindar crédito a pequeños y medianos; y amarrar encadenamientos (ferreterías, transporte, comercio local) para que la plata se quede en casa.
En síntesis: hubo paros, sí; muertos, no; y el campo, al verde. El desafío ahora es que este repunte no sea un pico de cosecha sino una tendencia que se sienta en la mesa de cada familia campesina.