El Huila no es souvenir: pindo, achira y la agenda chiquita

En el Huila uno aprende a querer lo propio sin pedir permiso. La achira, el sombrero, el oficio artesanal, la comida de raíz… eso no es “cosa menor”: es identidad y también economía popular. El problema no es ese. El problema es cuando eso se vuelve la agenda estrella y lo serio queda siempre para “después”.

Hoy hay proyectos y leyes que lo muestran con claridad. Por ejemplo, el Proyecto de Ley 522 de 2025 que crea la conmemoración del Día Nacional del Bizcocho de Achira fue radicado como iniciativa de la representante Luz Ayda Pastrana Loaiza (Huila). 

Y está también el Proyecto de Ley 244 de 2025 sobre la palma de pindo y la tejeduría, donde aparece como coautora la representante huilense Flora Perdomo Andrade, junto con varios congresistas de otras regiones. 

¿Está mal? No.

¿Es suficiente para el tamaño del Huila? Tampoco.

Porque mientras en Bogotá sacamos pecho con “exaltaciones”, el Huila sigue tragándose lo pesado: vías que se caen o se cierran, corredores estratégicos convertidos en ruleta, seguridad territorial con presencia intermitente, campesinos compitiendo con costos imposibles, jóvenes graduados buscando futuro en otra parte, y un río que a ratos parece más noticia por emergencia que por desarrollo.

Y aquí es donde la columna se pone incómoda: esa clase de proyectos son políticamente baratos. No pelean con nadie. No tocan intereses duros. No obligan a pararse frente a un ministro a exigir plata, cronogramas, ejecución, control. No empujan reformas con dientes. Son perfectos para la foto: “orgullo regional”, “patrimonio”, “tradición”, aplauso, y listo.

A eso me refiero cuando digo que el Huila no es souvenir. No es una postal para que los representantes lleguen con un homenaje bajo el brazo y se vayan tranquilos. El Huila es un territorio con problemas estructurales que no se resuelven con días conmemorativos, ni con discursos de identidad, ni con diplomitas simbólicos.

Y ojo: defender lo cultural no significa convertirlo en cortina. La achira no necesita solo un “día nacional”; necesita cadena productiva sólida, acceso real a mercados, apoyo serio a transformación, marca y exportación. Si no, terminamos celebrando mientras el que produce sigue igual. El pindo no necesita solo “reconocimiento”; necesita protección del oficio, financiación, compras públicas bien diseñadas, formación, y menos intermediación abusiva. Si no, también se queda en el papel. 

Lo que fastidia es la desproporción: la sensación de que para lo duro nunca hay tiempo, pero para lo suave siempre hay trámite.

Entonces sí: que haya pindo, que haya achira, que se respete el oficio artesanal. Pero que no nos vendan eso como gran victoria legislativa mientras el Huila sigue esperando lo básico. Porque el Huila no necesita que lo “exalten”. Necesita que lo defiendan.

Y si de verdad quieren demostrar gestión, que la próxima vez no sea solo una ley para celebrar lo que somos, sino una ley para resolver lo que nos frena: infraestructura con control y resultados, seguridad con inteligencia y presencia real, medidas para productividad agroindustrial, y políticas serias sobre agua, riesgo y ordenamiento.

Porque una cosa es querer la tradición. Y otra es usar la tradición para evitar lo serio.

Jhon Cruz es columnista, estratega digital y empresario de medios. Fundador de CashBack Company Group – Medios Asociados, lidera plataformas informativas en el sur de Colombia y desarrolla estrategias de comunicación y posicionamiento para el sector público y político. Sus análisis y contenidos también abordan temas de desarrollo regional, economía y sector energético.