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“No tenía miedo que me intubaran o morirme”

NEIVA

“No tenía miedo que me intubaran o morirme”

Escrito por: Luisa Dávila

Hace exactamente un año se confirmaron los dos primeros casos de Covid19 en la ciudad de Neiva. Éramos el quinto departamento donde se conocían contagios y la incertidumbre crecía.

En su momento, el Ministro de Salud, Fernando Ruiz, quién era el único autorizado para difundir esta información, habló sobre la llegada del temido Coronavirus a la capital bambuquera.

Se trataba de dos hermanas, adultas mayores. Una de ellas había llegado al país, el 5 de marzo de 2020, procedente de Europa sin síntomas de la enfermedad, el 6 de marzo viajó a la capital del Huila y el 9 se presentó en el Hospital Universitario, ya tras presentar síntomas.

El testimonio

Un año después, la primera contagiada del departamento que prefiere resguardar su nombre porque no quiere volver a la palestra pública, habla sobre lo que sucedió y de cómo ha sido su vida un año después.

La mujer de 70 años relata que está casi segura que su hermana quién la contagió a ella, no adquirió el virus en Europa, sino en Colombia.

“Yo estaba en mi casa y un familiar se contagió, posiblemente en el transporte en el aeropuerto El Dorado cuando llegó de Europa, posiblemente por ahí me contagié yo pero gracias a Dios, no sé si será la genética pero no hubo nada que lamentar”, dijo.

Y añadió, “ella venía de visita y nos contagiamos varios familiares, en total fueron seis personas y tres amigos. Decimos que se contagió en el aeropuerto El Dorado, porque ninguno de los familiares con los que ella reside en Europa, resultaron contagiados. El problema fue que en el aeropuerto no había ningún protocolo, conociendo que en Europa ya estaba el virus, ella tuvo que haberse contagiado en El Dorado. El virus de todas maneras hubiera llegado al Huila, pero si hubiera habido más control en el aeropuerto de Bogotá, no hubiera llegado tan temprano”.

Como lo relata la mujer, en su familia se contagiaron seis personas, entre ellos varios hermanos y su hija y otras tres que hacían parte de sus amistades, todos lograron superar la enfermedad. Pero para ese momento, la situación no era tan crítica por sus estados de salud que afortunadamente no fueron graves, sino por la intolerancia de la gente y la incertidumbre sobre lo que podía pasar.

Cabe recordar que viviendas de algunos de los contagiados fueron agarradas a piedra.

“Había miedo sí, porque hubo mucha insolidaridad y persecución. Hacían comentarios en redes sociales en contra de nosotros y hubo personas que subieron fotos y señalaron a las personas en las fotos por Facebook, en un principio quisimos demandar, pero al final dijimos que para que íbamos a demandar a personas ignorantes, faltas de estudio, entonces dijimos mejor dejemos eso tranquilo”, mencionó la mujer.

Aseguró, que afortunadamente en su casa nunca sucedieron esas situaciones.

“En mi casa nunca pasó eso y de todas maneras, gracias a Dios, la Policía estuvo acompañándonos y muy atenta a que no fuera a pasar nada, ni en mi casa, ni en ninguna vivienda de las personas que se contagiaron”, acotó.

Los síntomas

Recuerda como fueron esos momentos en los que tuvo el virus en su cuerpo. Los síntomas que padeció y las secuelas que le dejó.

“Yo si estuve enferma, una hermana, un hermano, como cuatro personas de la familia, de los seis, los otros dos salieron asintomáticos. Los que tuvimos síntomas no fueron graves a nivel pulmonar, otros síntomas si hubo como dolor de cabeza, diarrea, vómito y dolores musculares, pero a ninguno de la familia nos afectó la cuestión respiratoria”, expresó.

Duró una semana en el hospital recibiendo cuidados en la zona que se aisló en el centro asistencial para atender pacientes con Covid y luego fue a su casa a terminar de recuperarse en aislamiento durante tres meses. Asegura que no tuvo miedo de morir.

“El miedo mío era que alguna de las persona contagiadas se agravara y se muriera, ese era el miedo mío, a mi no me daba miedo que me intubaran o que me fuera a morir”, afirmó.

“Dos personas de la familia estuvimos hospitalizadas durante una semana, cuando salimos, venían de Salud Pública a hacernos seguimiento. Todos los vecinos estaban escondidos, yo no volví a ver a nadie como en tres meses”, añadió.

Secuelas

Las secuelas en esta familia, el primer grupo que se contagió del virus en el Huila, pasó más allá del tema salud, aunque todavía sienten debilidad corporal, superar los señalamientos y agresiones juntos los hizo más fuertes u reflexivos.

Tras recuperarse del Coronavirus, han vuelto a salir sin temor, desarrollan su vida normal y siguen cuidándose estrictamente como lo hicieron aquella vez.

“Le quiero decir a las personas que en algún momento nos criticaron por habernos contagiado, que a todos nos puede suceder una situación de éstas, no solo con el virus, sino con cualquier percance que se presente, por eso el llamado es a que seamos solidarios con los demás”, apuntó.

Y agregó que, “el coronavirus dejó muchas enseñanzas en mí y en mi familia, yo creo que lo más fuerte fue aprender a tener más amor por las personas, ese sufrimiento nos enseñó a ser solidarios y a no criticar a nadie por alguna situación que suceda, sino a reflexionar y entender por qué suceden las cosas. El virus sobre todo, me enseñó a perdonar, uno se siente ofendido en un principio con las personas que hablan sin saber, pero después cuando uno reflexiona aprende a perdonar”.

Reflexiona sobre quiénes las culpan de haber traído el virus al departamento, pues así no hubiera sido por ellas, tarde o temprano iba a llegar.

“A las personas que dicen que por culpa de nosotros iniciaron los contagios en el Huila, hay que decirles que afortunadamente el virus que llegó a mi familia, solo se quedó en mi familia, ahí se cortó el contagio gracias a la responsabilidad de mi hermana y mía. No nos dio miedo poner la cara y dar a conocer lo que estaba pasando así se nos viniera el mundo encima”, concluyó.

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