¿Las revocatorias, por el bienestar de una ciudad o solo interés político?

POLÍTICA

¿Las revocatorias, por el bienestar de una ciudad o solo interés político?

Escrito por: Lagaceta

El mecanismo de participación ciudadana que pretende revocar el mandato de alcaldes y gobernadores en Colombia ha venido tomando fuerza en los últimos cinco años. En lo corrido del 2021, ha hecho ahínco en este proceso debido a la oleada de movimientos ciudadanos que han recurrido a este derecho constitucional. A nivel nacional se adelantan 29 revocatorias.

Y el Huila no es la excepción, los alcaldes de los municipios de Garzón y Pitalito, se enfrentan a este proceso. Sin embargo, las estadísticas han demostrado que en Colombia consolidar una revocatoria de mandato es poco probable por las exigencias que se requieren para cumplir el objetivo y el bajo interés de la ciudadanía a la hora de revocar.

Los alcaldes Edgar Muñoz y Leonardo Valenzuela enfrentan procesos de revocatoria en sus municipios, Pitalito y Garzón respectivamente.

En la historia de Colombia, a pesar de las cientos de solicitudes de revocatoria presentadas ante la Registraduría, solamente un alcalde ha perdido su mandato: Nelson Javier García Castellanos, del municipio boyacense de Tasco, el pasado 27 de julio de 2018.

Primeros Obstáculos

Humberto Carrillo delegado de la Registraduría el Huila, señala que para hacer efectiva una revocatoria de mandato se necesita cumplir con un conjunto de requisitos: presentar la solicitud (esta solo puede ser presentada después de un año de posesión, o, cuando no falte menos de un año para finalizar el periodo de mandato), luego de la radicación, la Registraduría tiene ocho (8) días para su verificación.

Una vez inscrita, la Registraduría entregará al promotor o los promotores de la revocatoria un formulario bastante dispendioso para la recolección de apoyos, en el que deberá estar indicado el número de firmas que es necesario para inscribir la iniciativa y un resumen del contenido de la propuesta para que cualquier interesado pueda leerla antes de manifestar su apoyo con su firma. El número de firmas debe ser equivalente mínimo al 30% de los votos con los que se haya elegido el mandatario.

Si esta es aprobada, el registrador del Estado Civil deberá, dentro de los dos meses siguientes, convocará a elecciones atípicas que, solo contarán si el número de sufragios supere el 40% de la votación total válida registrada en la elección del mandatario.

¿Malos perdedores?

Para la mayoría de los ciudadanos, las revocatorias son jugadas políticas, teniendo en cuenta que el 2021, es un año preelectoral, aseguran que se trata de personas que no saben perder, son juegos estratégicos y de cálculos políticos, casualmente suceden en su mayoría en ciudades principales, porque el interés es más para posicionamiento electoral de partidos y crear un ambiente político favorable y no de revocar realmente a los mandatarios.

Otros van más allá, y aseguran que, en anteriores revocatorias los mismos promotores, “tras arduas conversaciones de dialogo y negociaciones en pro del municipio”, terminan con millonarios contratos y trabajando para la misma administración que criticaban. Y el alcalde cuestionado, termina por desviar recursos de su plan de gobierno para adelantar pequeñas obras que favorezcan a los líderes inconformes por la gestión y de esa forma calmar las aguas turbulentas y el desgaste que implica una revocatoria.

Lo único cierto es que, nadie puede ocultar la legitimidad que tiene la figura de la revocatoria, es constitucional, pero en esta época, los alcaldes y gobernadores han tenido algo que ninguno esperaba, “El Covid-19” y eso ha cambiado el panorama administrativo y lógicamente causa descontento ciudadano, pero ningún mandatario lo tenía previsto dentro de sus planes de gobierno la llegada del virus.

Para los expertos, las revocatorias en estos momentos es mortal una campaña de revocatoria, se necesitan grandes recursos para obras de gran inversión. Y atomizar el presupuesto en pequeñas obras para contentar a unos cuantos, sería un suicidio de gestión administrativo de cara a solucionar los grandes problemas del municipio.

Por eso muchas veces, se hace evidente que las convocatorias para revocar los mandatos están impulsadas por miembros de los partidos de candidatos perdedores, por cercanos colaboradores o personas que aspiraban a un cargo de elección popular y no alcanzaron a llegar.

En Garzón y Pitalito esto apenas comienza, pero con base en las estadísticas, los más probable es que, si llegan a elecciones, los promotores no cumplirán con el umbral, y con el agravante que, una revocatoria es una elección más con la logística y los costos millonarios que eso conlleva y de otro lado, los líderes comunitarios no trabajan si no hay recursos de por medio. Es la realidad.

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